so error. Sí; una de las dos personas fui yo, Trenque y la otra, el alumno Burdel al que pasare a llamar suertudo Señor Ojete, por razones que daré más adelante.Cabe mencionar que nos juntamos para almorzar en Soberbia, restaurante recomendado por Willy de donde no sé si es socio o accionista, por la forma en que lo atienden o lo que no sería raro que los tenga ilusionados con algún negocio, pero ese, es otro tema.
Salimos hacia la exposición y como esta se realizaba en la Rural, que mejor idea que estacionar la camioneta en Chacarita y de paso darle la oportunidad al Sapo de sumar intelecto invitando al Chicho Celauro, pero lamentablemente este no pudo complacerlo con su concurrencia ya que alego que tenía que asistir a una reunión, lo raro fue que no sabía de que trataba esta y con quienes se reuniría, luego reflexionando y sacando conclusiones deduje que el Chicho debe pertenecer a una secta secreta, tal vez la masonería, la mano negra, o adorador del Padre Amor, vaya a saber.
Si Máxima en el día de la reina se movía en colectivo, nosotros no podíamos ser menos
, así que en el mismo medio nos transportamos entre el estacionamiento y la Rural. Luego entramos a la feria con una sed de camello sin joroba, pero con la ilusión de los puestitos de Fernet que nunca aparecieron, cuando al Sapo se le iluminaron los ojos, vio un stand de la biblioteca nacional donde se podía sacar fotos al lado de Soriano, Art o Borges, un símbolo de originalidad y buen gusto del Gobierno del Pueblo para poder acercarnos al arte de las letras, y que mejor que dejar plasmado el momento con unas fotos que pidió el Sapo que le sacaran, hay que decir que las chicas del stand nos trataron muy amablemente ante el pedido, casi como dando por descontado que pertenecíamos a una escuela diferencial. Como seguimos con la ilusión recorrimos durante casi tres horas todo el predio buscando los puestitos, pero fue una búsqueda en vano, teníamos los pies como salchichones primavera. El Sapo visito todos los puestos relacionado con el ámbito castrense y comprando libros de biografías desde la del soldado desconocido hasta la de Canuto Cañete, todas de gran interés y de aplicación práctica a su ámbito laboral. 
Ya nos disponíamos a retirarnos cuando me suponía un perdedor acompañado de otro perdedor, en este caso Gustavo, pero estaba muy equivocado, si reparten números para un sorteo en una feria del libro, uno que puede suponer que se puede sortear, no sé, un Sopena, un Pequeño Larousse , una tabla de logaritmos, un Billiken, un calitécnico usado, bueno no , se sortearon dos botellas de vino de 20 pesos, y quien la gana: la primera una nena de 5 añitos y pienso, “bueno si Dios tiene que ser injusto lo quiere dejar bien claro”, después la segunda la saca el Señor Ojete, ya pienso que “Dios además de injusto es vengativo”, cuando dijeron el número 27 y se deslizaba a buscar el premio, casi sin mover las piernas, era una caricatura en 2D, no lo podía creer, no puede ser, estoy meado por un elefante blanco, porque tanto sufrimiento, si tengo un circo me crecen los enanos, lo peor es saber que en la sonrisa blanca del ganador esta el verdugo de la botella.
Bueno les dejo las fotos que me paso el ganador y le sumo otras que demuestran que el Sapo en la exposiciones es una constante.









